Una manzana podrida y agua sucia,
una habitación sin techo, con paredes caídas,
una luz roja, que ya se apaga
y un mar azul, iluminado por la luna.
Cuando camino, solo encuentro piedras bajo mis pies descalzos,
y si subo la cabeza, la luz del sol quema mis pupilas,
bajo la sombra de un árbol, me recuesto con la cara al piso.
Los autos me pitan, pero no me importa,
que griten también si quieren, yo aullare como un lobo,
y correré a la caza de una ballena y como no se nadar,
buscaré el desfiladero más alto para saltar.
Pero ya tiempo va que no la encuentro,
y si la encontrara, me la comería toda de una sola,
e inmóvil dulce muerto, descendería como una piedra,
y ya en un buen lecho descansará mi soledad.
Frío, como no tenerte a lado mío,
si tu tan tierno te muestras.
¿Donde estás que no te encuentro?